CARMEN MATEOS Y JUAN SILVA

Cada fotografía está acompañada de un texto. Las puedes ver una a una picando sobre su nombre en la columna de la izquierda. En la columna de la derecha, en la lista Textos y fotos, puedes picar sobre Fotos cmateos para ver las de Carmen o bien sobre Fotos jsilva para ver las de Juan. En esta lista también aparecen los autores de los textos, si picas sobre ellos verás sus textos y las fotos correspondientes.

Mostrando entradas con la etiqueta Carmen Mateos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carmen Mateos. Mostrar todas las entradas

Surcos

cmateos
Al mar le gusta el arte abstracto. Por las tardes, cuando ni el sol puede verlo, sale a pintar a la arena con sus lápices salados. Bajo esa máscara de olas se esconde en el fondo un tímido mar.

Carmen Mateos

Calma

cmateos

En los días de agosto, la playa se vuelve bulliciosa. Los niños corretean y gritan, jugando con el mar. Huele a tortilla de patatas y bocadillos fríos que son devorados por pequeños labios mojados, morados y tiritantes. Las conversaciones se entrecruzan formando enormes redes de palabras y algunos oídos, ignorándolas, cierran los ojos en su tumbona por si consiguen robar algún sueño. Las pelotas, con su tictac arrítmico, alteran el compás del tiempo. Todo es desorden.

Al caer la tarde, todos se van felices. Pero el mar, mirando la playa solitaria, se desploma exhausto en su sofá de arena y dice: “¡Ufff, por fin! Mañana recogeré todo esto.”


Carmen Mateos

Tras la reja

cmateos
Desde aquí te miro y pienso: este es mi sitio. Mis pies pisan rocas cargadas de historias, con sus fisuras y desgastadas por el viento y el tiempo, pero firmemente agarradas a la tierra.

Aquí puedo esconderme tras las almenas y asomarme a espiarte, a admirar tu furia, o tu calma, o a compadecer tu soledad. Desde aquí, veo tu vaivén incierto, tu incansable movimiento, oigo tu música a veces divertida, a veces tan trágica y pienso: este es mi rincón.

Me asomo a este balcón, agarrada al quitamiedos y dejo que me lances bolas de olores salados y de aire fresco. Pero aquí, a este lado de la reja, no podrás llegar para hacerme daño. Desde aquí yo decido cuando quiero bajar a sumergirme en tu abrazo azul, y cuando no quiero ni siquiera mirarte.

Este es mi lugar, desde donde disfruto de ti, sin miedos.
Carmen Mateos