
El barbo y el boquerón sonreían
mientras la cañaílla
baila el tango del desamor
y en la luz rota del roto sendero
silba el charrán atolondrado.
La música de las arenas blancas
en blandas dunas de soles fríos
resbalaba por tus dedos deshabitados.
Llena la copa
con la alegría de tus ojos
y vuela,
revuela hasta mí.
Puéblame de sal.
mientras la cañaílla
baila el tango del desamor
y en la luz rota del roto sendero
silba el charrán atolondrado.
La música de las arenas blancas
en blandas dunas de soles fríos
resbalaba por tus dedos deshabitados.
Llena la copa
con la alegría de tus ojos
y vuela,
revuela hasta mí.
Puéblame de sal.
Aurora Rodríguez
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